Viviendas industrializada en madera ¿Cuáles son sus beneficios?

La construcción industrializada es aquella en la que los componentes para construir una vivienda son fabricados en un lugar distinto al emplazamiento de la obra, mediante procesos industriales y que posteriormente son trasladados para ser montados y ensamblados sobre el terreno.

Estos procesos de producción son característicos de la Economía Circular, que busca la optimización de materiales y la reducción de pérdidas a través del diseño modular e industrializado. 

A esto se suma que las viviendas industrializadas hechas en madera, junto con permitir el reciclaje de materiales y componentes, además tienen un periodo de construcción tres veces menor. Mientras la construcción en hormigón puede demorar 12 meses, la construcción industrializada en madera puede demorar tan solo 4 meses.

Estas características de las construcción industrializada en madera llevaron a que el Ministerio de Vivienda la considere como un elemento novedoso dentro del Plan de Emergencia Habitacional (PEH). No solo por su menor impacto medioambiental, sino porque las soluciones habitacionales llegarían de forma más rápida, considerando el déficit cercano a las 600 mil viviendas.

El PEH  incorpora dentro de sus ejes el “Plan regional para la industrialización de vivienda en madera”, el cual busca dar solución al déficit, a través del uso de la madera como materia prima, proyectando construcciones de alta calidad. 

Para ello, se optó por comenzar en la Región del Biobío, donde se consideró el diseño de viviendas industrializables para el programa de Fondo Solidario de Elección de Vivienda (Subsidio DS49).

Durante el 2022, el programa de industrialización de vivienda en madera se amplió a otras regiones del país. Por ejemplo, en noviembre recién pasado se licitó la construcción industrializada en madera para 100 casas destinadas a programas de arriendo a precio justo en Renca y otras 60 casas de las mismas características en Lo Espejo.

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Economía Circular en la construcción: ¿qué es y cómo se aplica?

Habitamos ciudades que se expanden y cambian constantemente, lo que ha traído consigo un acelerado aumento de la población. En nuestro país, más del 87% de las personas vive en localidades urbanas, lo que se traduce en una activación de la industria constructora para generar soluciones habitacionales. Pero, ¿sabías que este sector es uno de los mayores consumidores de energía y materias primas?

Puede ser agua, electricidad, acero, concreto, entre otros insumos. La construcción utiliza tres millones de toneladas de productos básicos al año. Asimismo, genera el 35% de los residuos sólidos y entre el 25 y 40% de las emisiones de carbono del mundo. En el caso de Chile, esta área consume el 32,6% de la energía a nivel nacional y es responsable del 30% de los gases de efecto invernadero emitidos.

Sin embargo, existe la oportunidad de mirar el futuro de la edificación de forma más sustentable. La Economía Circular es un modelo de producción y consumo que garantiza un crecimiento sostenible en el tiempo. En el ámbito de la construcción, desafía a rediseñar las formas en que las sociedades se proveen de infraestructura, diseñan sus espacios, los mantienen y se relacionan con el medio ambiente.

Uno de sus objetivos principales es la optimización de materiales, reduciendo las pérdidas a través del diseño modular e industrializado. Asimismo, que estos insumos puedan ser valorizados, reutilizados y reciclados. En esta línea, existe la Estrategia Economía Circular en Construcción, la cual nace como un convenio de colaboración entre la Cámara Chilena de la Construcción, el Instituto de la Construcción y el programa Construye2025 de Corfo.

Pero también es importante señalar que los beneficios de un enfoque circular van más allá de lo ecológico. Como Urbanismo Social sabemos que posee ganancias sociales y económicas significativas, ya que el uso de materiales de construcción respetuosos con el medio ambiente provoca un impacto positivo en el bienestar de la ciudadanía. Además de preocuparse del ciclo de uso de los materiales y proyectos, pone en el centro el mejoramiento de la calidad de vida de sus habitantes. 

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Programa de Integración Social: Recomendaciones
para su implementación

Uno de los subsidios entregados por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo es el de Integración Social y Territorial, regulado por el Decreto Supremo 19. De ahí su sigla por la que es conocido: DS19.

El Programa nace el año 2016 con el objetivo de enfrentar el desafío de que la política habitacional promoviera la integración de los conjuntos de vivienda social y de las familias beneficiadas. En ese sentido, es una respuesta al problema de segregación que caracterizó a la oferta de vivienda pública de las décadas anteriores.

A la fecha, los programas de Integración Social y Territorial han generado una solución habitacional para 204.434 familias, de las cuales el 35% corresponden a sectores vulnerables.

Urbanismo Social ha desarrollado 16 proyectos habitacionales de integración social en 6 comunas del país, generando una solución para 3.262 hogares, que representan un total de 11.417 personas beneficiadas.

En el proceso de acompañamiento a las familias, Urbanismo Social considera la realización de cinco talleres para impulsar la integración, entre los que se cuenta el taller de habitabilidad y mantención de la vivienda; el taller sobre derechos y deberes como propietarios y copropietarios; y un taller que considera la visita a la obra. Estos ejercicios realizados en forma participativa son los que dan vida al modelo de Urbanización Social.

La experiencia en estos proyectos fue expuesta en el seminario “Integración social y territorial: El verdadero desafío de los proyectos habitacionales DS19”, realizado en la Asociación de Oficinas de Arquitectos de Chile (AOA), oportunidad en la que presentaron las recomendaciones necesarias para que los DS19 puedan desarrollarse sin perder de vista la necesidad de generar procesos de integración.

Se propone por ejemplo generar Planes de Integración Social centrados en los resultados, donde se pueda establecer indicadores adecuados al objetivo del programa; conformar comités de administración; generar y validar los reglamentos de copropiedad de forma participativa; estar coordinados con la municipalidad y aplicar evaluaciones de cierre.

También se propone utilizar metodologías remotas y presenciales adecuadas que fomenten el vínculo comunitario; acompañar el proceso de post-venta; fortalecer la Asistencia Técnica Social; consolidar y ampliar las organizaciones que implementen planes sociales. 

Igualmente se propone diferenciar el rol de la inmobiliaria y la gestión social. Asimismo, no traspasar toda la responsabilidad de la ejecución y financiamiento del proyecto a este agente constructor.
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Salud mental: una mirada en campamentos chilenos

La falta de acceso a servicios básicos o condiciones socioeconómicas, son factores que han sido investigados para ahondar en las problemáticas que aquejan a las personas que habitan campamentos en Chile. Sin embargo, la salud mental es otro elemento para entender la calidad de vida en este tipo de asentamientos.

Si hablamos de la salud mental de estas familias, era inevitable que en los últimos años no se viera afectada por el panorama sanitario a causa de los meses de confinamiento y casos de contagios en el país. Según la primera Encuesta Covid-19 en Campamentos en Chile,  en 2020 la población de estos sectores experimentó cambios en sus estados de ánimo, presentando síntomas asociados a la depresión (30%), trastornos alimenticios (34%) y problemas para dormir (32%). 

Para el 2021, el padecimiento de tres o más síntomas depresivos iba en aumento. A comparación del 33% del año anterior, esta vez se presentaba en el 41% de los habitantes de asentamientos habitacionales, siendo la salud mental y la inseguridad económica las mayores preocupaciones de quienes viven en condiciones de hacinamiento y bajo infraestructuras deficientes. 

Por otro lado, la encuesta Ipsos Monitor Global de Salud 2022 evidenció que la población chilena es una de las más preocupadas por la salud mental. Asimismo, que entre las principales dificultades para acceder a su cuidado se encuentran los largos tiempos de espera y el alto costo de los tratamientos, factores que extrapolados a las comunidades más vulnerables y de extrema pobreza son aún más difíciles de sobrellevar. 

La estrategia del Ministerio de Salud “Construyendo Salud Mental” reconoce la incidencia de la pandemia en la población general, pero también en los grupos con mayores dificultades para subsistir durante un escenario de incertidumbre económica, sanitaria y social. De esta manera, contempla acciones a seguir para fortalecer la salud mental en contextos de emergencia y mejoras al momento de proveer servicios de asistencia especializados.

En tanto, los escasos estudios sobre salud mental en campamentos en Chile denotan la necesidad de seguir construyendo una ley integral en la materia. Como Urbanismo Social continuamos con nuestro compromiso por construir mejores barrios y ciudades, donde las personas se sientan felices de vivir. 

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Radicación ¿Qué es y por qué es importante?

Sin lugar a dudas, Chile atraviesa una dura crisis habitacional. En este sentido, los asentamientos informales han ido en aumento en los últimos años. Según cifras presentadas por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu), actualmente se registran 1.091 campamentos a nivel nacional. Dentro de este contexto muchas personas viven en condiciones de extrema vulnerabilidad y experimentan segregación urbana. 

Pero ¿de qué manera se puede intervenir en estos territorios? La política de vivienda actual considera la radicación de las familias en el mismo asentamiento como una  de las soluciones, ya sea a través de un proyecto habitacional o de la regularización del campamento.

En la primera opción, se construye un conjunto de viviendas en el mismo lugar donde ya viven y se mejora el entorno al proveer equipamiento y espacios públicos. En la segunda, las familias obtienen un título de dominio y acceden a servicios básicos como agua potable y alcantarillado. Dentro de esta alternativa existe la posibilidad de mejorar sus hogares. Por tanto, ambas estrategias contemplan un proyecto urbano integral.

El Plan de Emergencia Habitacional del Minvu incluye la radicación —por vía urbanización o vía complejo residencial— en el programa “Construyendo Barrios”. Este plan considera la intervención en 414 campamentos del país, los cuales representan el 38% del total. Uno de sus objetivos es consolidar comunidades en sectores donde ya se han generado redes y vínculos, además de mejorar la calidad de vida de los residentes. Asimismo, visibiliza una manera de habitar la ciudad basada en la organización y gestión comunitaria. 

Como fundación estamos realizando un levantamiento de información socio-territorial, técnico y urbano en cuatro campamentos de Antofagasta junto a sus actores locales. Esto, con el propósito de evaluar si el terreno es apto para la radicación de las familias y orientar a las autoridades a tomar decisiones. En esta línea, en agosto el Gobierno Regional y la Seremi de Vivienda y Urbanismo firmaron un acuerdo para la construcción de barrios y la radicación por urbanización en la segunda región.

De este modo, se toman como referencia criterios establecidos en instrumentos públicos del Minvu: el terreno donde se emplaza el campamento es de propiedad pública, no posee restricciones normativas, se encuentra fuera de zonas de riesgo y presenta factibilidad técnica y económica; el asentamiento cuenta con cierta antigüedad, hay un porcentaje relevante de viviendas consolidadas y existe la voluntad de radicarse; por último, el campamento no está integrado en la ciudad a pesar de su buena localización.

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Banco de suelos: ¿Cómo afecta a la oferta de viviendas?

Cuando el Ministerio de Vivienda y Urbanismo hizo la presentación formal del Plan de Emergencia Habitacional en julio recién pasado, no solo se detalló la meta de entregar 260 mil soluciones habitacionales para frenar el déficit, sino que también se delineó una estrategía para avanzar eficazmente en su reducción.

Dentro de la planificación se encuentran 10 ejes estratégicos, entre los que se encuentran el impulso al arriendo protegido, la diversificación del tipo de tenencia, la promoción de la autogestión habitacional y barrial, y el robustecimiento del banco de suelos.

Este último es una iniciativa que contempla terrenos públicos y privados susceptibles de ser comprados, ya sea por su buena ubicación, calidad de los terrenos y las factibilidades que presente para desarrollar proyectos habitacionales. Entre los terrenos estatales se encuentran aquellos que pertenecen a Bienes Nacionales, SUBDERE, EFE o SERVIU.

Según los lineamientos establecidos en el Plan de Emergencia Habitacional, el banco de suelos es fundamental para que las familias puedan establecerse en sus territorios y barrios, considerando los cambios demográficos, las tendencias de crecimiento urbano, las oportunidades y servicios existentes en determinado lugar. Sin embargo, la duda que aparece de manera permanente es dónde están estos terrenos, a quiénes pertenecen y cómo afecta a la oferta de soluciones habitacionales.


Si bien el catastro nacional aún está en proceso de desarrollo, hay un catastro de propiedades de Bienes Nacionales que detalla que el 53% del territorio nacional está bajo dominio fiscal (40.594.017 millones de hectáreas). Sin embargo, la gran parte de este total son terrenos inexplorados o de difícil acceso.

Según detalló el propio ministro Montes en el lanzamiento del Plan de Emergencia, para enfrentar la crisis habitacional y cumplir con la meta de las 260 mil viviendas entregadas al fin del Gobierno, es necesario contar con 3.519 hectáreas de terrenos con buena factibilidad.


“De este territorio tenemos ya 1.700 hectáreas en ejecución, 608 hectáreas habilitándose y necesitamos 1.211 hectáreas de terreno apropiado y bien ubicado que estamos buscando con la ministra de Bienes Nacionales con la que hemos estado trabajando muy estrechamente, con los Servicios Públicos, con empresas públicas, con las Fuerzas Armadas que espero aporten bastante suelo y también comprando a privados, además por cierto de las propuesta de los comités”, señaló el ministro.

En una presentación ante la Comisión de Vivienda de la Cámara de Diputados, el ministro Montes agregó que el MINVU contempla la inversión de 28 millones de UF para adquirir y habilitar terrenos para proyectos habitacionales.

Si bien la creación del banco de suelos ha sido un tema complejo, dada la falta de información y la división de ésta en diversas instituciones públicas, hay una intención de avanzar en fortalecer esta herramienta y ver efectivamente con cuánto suelo cuenta el Estado para construir viviendas.
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¿Qué es la Regeneración Urbana? El Caso Núcleo Ochagavía

La emergencia habitacional ha evidenciado una serie de problemas y conflictos que se viven en las ciudades a lo largo y ancho del territorio nacional. Junto a la crisis, que proyecta un déficit que supera las 650 mil viviendas, además se advierte una serie de elementos que agudizan la brecha, tales como el encarecimiento de los insumos y materiales de construcción;  el alto precio de las viviendas y de los arriendos producto de los niveles inflacionarios; o la falta de “suelos” para diversos proyectos.

Esa falta de “espacios” dentro de las ciudades ha generado también la necesidad de repensar lugares que están deteriorados, destruidos o, simplemente, abandonados, para convertirlos en nuevos proyectos urbanos de carácter público o privado.

En ese marco, la “regeneración urbana” busca intervenir un lugar olvidado o deteriorado no solo desde su aspecto físico, sino que también en la dimensión emocional del barrio. Por eso es fundamental que para regenerar un espacio urbano, se deba hacer en un trabajo que incluya al sector público, al sector privado y la comunidad local.

Uno de los casos emblemáticos de Regeneración es “Núcleo Ochagavía”,  un Centro Logístico y Empresarial multiformato proyectado en lo que era el antiguo Hospital Ochagavía, más conocido como el Elefante Blanco de la comuna de Pedro Aguirre Cerda

El Hospital Ochagavía se gestó durante el gobierno de Eduardo Frei Montalva y comenzó su construcción bajo el gobierno de Salvador Allende. Se proyectaba como el hospital público más grande de Latinoamérica, con 84 mil m2 de superficie. Sin embargo, las obras fueron paralizadas en 1973 y durante los siguientes 40 años el edificio cargó con las expectativas y frustraciones de toda una comunidad. 

En un trabajo conjunto desarrollado por Red Megacentro, Constructora EBCO, Sabbagh Arquitectos, Bastías Cardemil Arquitectos y Fundación Urbanismo Social, este emblemático referente del olvido, se convirtió en un proyecto que tuvo como centro la Regeneración Urbana. Se realizó una transformación física en base a la intervención social, la participación comunitaria y la gestión institucional con alianzas estratégicas.

Este rescate permitió la obtención del Premio Aporte Urbano (PAU) 2015 y hoy Núcleo Ochagavía aporta a la comuna de Pedro Aguirre Cerda una multiplicidad de servicios, un centro cívico diseñado a partir de sus necesidades y un centro de negocios integrado de múltiples destinos.

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Inserción respetuosa: la importancia de una buena relación con la comunidad

En los últimos años el país ha experimentado un crecimiento sostenido de las ciudades y  la población urbana, además de atravesar múltiples transformaciones sociales. Este escenario ha afectado directamente a la industria constructora, la cual ha tenido que prestar especial atención al trato que mantiene con diferentes actores de la sociedad.

En este sentido, es habitual que la relación entre las comunidades y los proyectos no siempre sea buena, ya que la construcción de un edificio o conjunto habitacional suele afectar la vida no solo de quienes residen en un mismo barrio, sino también de quienes llegarán a vivir ahí. Por lo tanto, es fundamental que la empresa se instale y sea percibida como un buen vecino en sus proyectos. 

Las constructoras e inmobiliarias deben generar un acercamiento con la comunidad durante toda la etapa de edificación. Esto implica desde notificar la demolición e inicio de la obra, informar el momento en que termine, hasta considerar la opinión o visión de la comunidad en el futuro del proyecto. Asimismo, esta aproximación tiene que ser implementada en una etapa temprana para anticipar posibles controversias. En relación, la Cámara Chilena de la Construcción presentó su “Manual de relacionamiento comunitario para proyectos inmobiliarios en zonas urbanas” en marzo, siendo un buen elemento para introducirse en la materia. Sin embargo, un proceso de inserción respetuosa también responde a las particularidades de cada empresa, barrio y comunidad.

Al respecto, como Urbanismo Social hemos impartido programas de sensibilización a trabajadores y trabajadoras de la construcción desde 2019. Durante mayo y junio pasado, desarrollamos el ciclo “Espacios Libres de Violencia” en una faena ubicada en el barrio San Diego. Este consistió en una estrategia para combatir el acoso callejero que benefició a más de 200 operarios de la constructora EBCO, además de todas las personas que transitan por el sector o se vinculan con el proyecto. De esta manera, se convierte en un claro ejemplo de cómo un proyecto inmobiliario se puede vincular de buena manera con su entorno.

Respetar los horarios establecidos por la obra, no dejar basura a su alrededor, comprometerse con el cuidado del entorno, entre otras medidas. No obstante, además de asentar relaciones amenas con la vecindad, la inserción respetuosa también implica que el proyecto genere valor en el territorio para todos y todas quienes habitan la zona. Con relación a esto, Megacentro Carrascal es un moderno centro logístico y empresarial construido en los terrenos de la ex planta de Fanaloza en Cerro Navia. Como fundación logramos relacionar a la comunidad del sector con el proyecto, al incentivar la apropiación y uso de este espacio.

Si estás interesado en construir proyectos que garanticen el bienestar comunitario, contáctate con nosotros. Estamos en Instagram, Twitter, Facebook, YouTube y Linkedin. Además, puedes escuchar nuestra primera temporada de podcast “Historias que Transforman” en Spotify o Apple. Queremos que te mantengas informado/a de las problemáticas sociales que afectan a Chile.

Clase media: Un subsidio para la vivienda propia

Al pensar en los beneficios estatales, se tiende a esperar que sólo apoyarán a las personas más vulnerables del país, creencia que puede aumentar cuando se piensa en beneficios habitacionales. Pero, actualmente hay un subsidio que apoya a las familias pertenecientes a los sectores medios. 

Este beneficio corresponde al Subsidio DS1, el que es entregado por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (MINVU), el cual busca beneficiar a las familias que no tienen una vivienda propia. Este apoyo, cuenta con la particularidad de tener tres formatos que se adaptan a las características de los postulantes, las cuales se enfocan en la cantidad de ahorro y el porcentaje de vulnerabilidad del Registro Social de Hogares (RSH).

¿Cuál es uno de estos formatos?

Una de las alternativas es el Subsidio DS1 Tramo 1, el cual es para las familias que se encuentren dentro del 60% más vulnerable en el RSH y que tienen un ahorro mínimo de 30 Unidades de Fomento (UF). Con este beneficio, se pueden adquirir viviendas de hasta 1.100 UF y de 1.200 UF en las zonas extremas norte, sur e insular del país. 

Además, como todos los subsidios, se necesita cumplir con ciertos requisitos para poder postular. Entre las condiciones, destacan: postular con un núcleo familiar, el cual se encuentre acreditado en el Registro Social de Hogares (RSH) y contar con una cuenta de ahorro para la vivienda, que tenga mínimo 12 meses de antigüedad.

¿A quienes podría beneficiar este subsidio?

Según el Censo 2017, el promedio de personas por hogar disminuyó a 3,1, por lo que las familias son cada vez más pequeñas en comparación con otras épocas. Es por ello que este subsidio podría ser de gran apoyo para estas pequeñas familias, ya que el nivel de ahorro mínimo es menor, por lo que sería un poco más fácil poder optar a la vivienda propia. De todas formas, cualquiera que cumpla con los requisitos, puede postular a este beneficio.   

Si desea postular a este beneficio, durante el mes de octubre se llevará a cabo el segundo llamado del 2022. Para más información sobre esta nueva postulación, infórmese a través de los canales oficiales del MINVU
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¿Qué son los humedales? … y cómo conviven en zonas urbanas?

Este 2022, Naciones Unidas celebró por primera vez el Día Internacional de los Humedales, como reconocimiento a estos ecosistemas que contribuyen a la biodiversidad, la mitigación del clima y la disponibilidad de agua dulce.

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente detalla que los humedales constituyen uno de los ecosistemas más importantes del planeta, pues son un refugio para la fauna, filtran la contaminación y son importantes depósitos de carbono.

En términos simples, los humedales son zonas de transición entre los ecosistemas terrestres y los ecosistemas acuáticos y poseen una baja profundidad. Lo normal es encontrarlos en llanuras inundadas que se encuentran próximas a los cursos de agua, como ríos o lago.

Producto del cambio climático, en los últimos 300 años, cerca del 85% de los humedales se habían perdido, razón por la que en todo el mundo comenzó a adquirirse la conciencia para su protección. 

En Chile, en el 2021 se publicó la Ley Nº21.202, también conocida como la Ley de Protección de Humedales Urbanos, que son aquellas reservas que se encuentran total o parcialmente dentro del límite urbano. La normativa ha permitido hasta la fecha la declaración de 88 humedales por parte del Ministerio del Medio Ambiente, abarcando una superficie aproximada de 8 mil 200 hectáreas.

La Ley entrega a los municipios herramientas concretas para protegerlos, como la elaboración de Ordenanzas Generales y la inclusión en los Instrumentos de Planificación Territorial como “área de protección de valor natural”. Ahora también se busca que haya participación ciudadana en forma directa para la declaratoria de humedales urbanos.

Sin embargo, este proceso no está exento de problemas, especialmente con el crecimiento y expansión de las ciudades. Hay un extenso registro de urbanizaciones construidas sobre humedales que han sido rellenados en forma inadecuada, que se inundan producto del afloramiento de las napas, la acumulación de aguas lluvias, o de ríos que retoman su cauce ocupando un humedal que parecía seco. Esto finalmente termina perjudicando a familias que muchas veces sin saberlo, ocupan terrenos donde hubo un humedal.

Pero la ley fija delimitaciones y restricciones más claras para evitar que el crecimiento urbano afecte a los humedales. Hoy deben ser parte de la planificación y eso es lo que ha sido valorado transversalmente, pues permitirá avanzar en más protección y mejor conservación.

Urbanismo Social ejecutó entre el 2019 y 2020 un proyecto para diseñar y construir un Parque en el humedal costero El Culebrón, en la región de Coquimbo, el que pese a su relevancia socioecológica, está permanentemente amenazado por la expansión urbana y la acumulación de basura. Pero en un trabajo conjunto a los vecinos y vecinas, y la articulación de distintos actores, se realizaron jornadas de limpieza y actividades educativas en materia de preservación.¿Sabías de la importancia de los humedales urbanos? Puedes entregarnos tu opinión a través de nuestras redes sociales: Instagram, Facebook, Twitter y Linkedin; o en la sección de comentarios de aquí abajo.